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Mostrando las entradas con la etiqueta revolución

No, anoche no vi Eurovisión.

Dicen que el día de ayer, especialmente la noche, el apoteosis despertado en Kiev con la celebración del “ Festival de la canción de Eurovisión ” (así se llama oficialmente), fue tal que reunió, como viene siendo una tradición (impuesta desde arriba, claro está) en lo que la Constitución bautiza como España, a todas las familias, a todos los bandos políticos, a todos los colores de piel, creencias religiosas, y afines o no a la “diversidad” que tanto se esfuerzan en promocionar, a saber con qué intenciones.  Toda, o prácticamente toda la ciudadanía española anoche, en el horario comprendido entre las 22:30 y la 1 o 2 de la madrugada (ignoro la hora en la que cierra el festival), estaba frente al televisor vibrando con cada país participante, como si de una final de la eurocopa se tratase, y aclamando a voces uno, el suyo o el que sienten suyo, a pesar de que en su interior saben que el premio solo se lo dan a aquellos países que encajan con la ideología dominante en el contex...

El peso de la modernidad (Y de sus mayorías).

Circula por el espectro de internet una muy famosa cita atribuida al disidente pacifista Mahatama Ghandi , considerada por un servidor de incalculable valor y portadora de una verdad trascendental que permite comprender lo que hoy vengo a exponer en esta bagatela:  “ Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto o por estar años por delante de tu tiempo. Si estás en lo cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad sigue siendo la verdad ” Sin entrar en juicios sobre su autor, tal y como dije antes, la frase en sí es consustancialmente importante para comprender un escenario y un panorama donde los viejos dogmas teocentristas han sido sustituidos por otros nuevos, más reforzados, aparentemente objetivos (o intersubjetivos) y que se revisten, precisamente de antidogmatismo, porque alegan ir en contra de todo planteamiento a...

¿No podemos ser humanos?

Pues no, parece que actualmente ser humano es el más cruel y violento de los pecados que una persona pudiera cometer. No podemos ser humanos, precisamente para que todo el orden de cosas persista y la despreocupación de la sociedad por las cuestiones trascendentales permita a los sectores más diversos del poder continuar con una agenda de enriquecimiento, y epicureísmo vacío para saciar sus más oscuros instintos emanados de una aún más turbulenta sed de ambición y de mayor poder de control. Para alcanzar ese mundo distópico donde las libertades sean, como para el personaje de la obra de Orwell, un vago sueño del que algunos recuerdan aciágamente algunos de sus momentos más oscuros. Donde una institución, una suprainstitución, el Estado, sea el encargado no solo de pensar y tomar decisiones por nosotros, sino en reconducir todas nuestras vidas, “desde la cuna a la tumba” amparándose en principios tan etéreos como el de “protección” y “resolución de conflictos” así como otros más ab...